miércoles, 3 de abril de 2013

Infierno de acero


Soldados del infierno


La encarnizada y lenta lucha por salir de la cabeza de puente de Normandía es una de las batallas más duras de la 2ª Guerra Mundial. En su libro ‘El Día D’ Antony Beevor nos recuerda que las pérdidas alemanas fueron de promedio 2.300 hombres por división y mes. En el frente oriental la cifra era inferior a los 1.000 hombres por división al mes.

Contener a los aliados y expulsarlos de nuevo al mar era imprescindible para la supervivencia del III Reich. Y la ciudad Caen era por tanto una posición estratégica de la defensa germana: era la ruta más corta hacia París, así como la puerta hacia el centro y el Norte de Francia, por tanto cerraba el camino directo hacia la frontera de Alemania. Por lo que fue en esa zona donde concentraron el mayor número de divisiones blindadas. Entre las que figuraban el I Cuerpo Panzer SS, librando algunos de los de los combates más feroces de la campaña, como los que tuvieron lugar durante la defensa del aeródromo de Carpiquet. Los británicos por su parte lanzaron una serie de ataques blindados con la intención de machacar a sus enemigos, degenerando en una guerra de desgaste, tal vez diferente a la guerra de trincheras del frente occidental tres décadas antes, pero no menos brutal. Su objetivo era descartar el potencial alemán y permitir que más al oeste, el ejército norteamericano sobrepasara el bocage normando y pudiera internarse en Francia. Lo que consiguieron finalmente durante la operación Cobra.

Por desgracia cuando el 3er Ejército de Patton pudo salir despedido desde Normandía, las fuerzas británicas no lograron cerrar la bolsa de Falaise con la suficiente rapidez como para copar a todo el Grupo de Ejércitos B y destruir la totalidad de la maquinaria de guerra alemana en Europa Occidental. Ese error provocó que aún se tuvieran que librar otras tantas duras batallas hasta que en la primavera de 1945 los ejércitos aliados derrotaran finalmente al III Reich.


La obra:
El libro de Michael Reynolds se centra únicamente en los combates librados en Normandía por dos legendarios divisiones panzer: la 1ª División Panzer SS Leibstandarte Adolf Hitler y la 12ª División Panzer SS Hitlerjugend que formaron parte del I Cuerpo Panzer SS.

Su narración, escrita desde el punto de vista del alemán, es una descripción casi diaria de las la lucha librada por las fuerzas de las Waffen-SS que se enfrentaron a las operaciones aliadas como Epson o Goodwood ideadas para romper la cabeza de playa de Normandía. Pero no se limita a relatarlas, sino que analiza sus errores y nos muestra las oportunidades perdidas, sobre todo por parte de los aliados durante todo aquel verano. No deja títere con cabeza dentro del mando aliado, algo que no deja de sorprender viniendo de un antiguo oficial británico. Exponiéndonos como se enfrentaron los alemanes y británicos alrededor de Caen, así como el lento avance aliados hacia Falaise y el desastre de la ofensiva ciega y fantástica (por irrealizable) ordenada por Hitler, hacia Avranches para separar el 3er Ejército de Patton. Este solo condujo a la rápida y segura aniquilación de lo que quedaba del ejército alemán. Aunque de esta bolsa lograron salir los restos del I Cuerpo Panzer SS que fue reconstruido para la ofensiva de las Ardenas en diciembre de 1944.

Todo ello salpicado de una magnífica selección de fragmentos de diarios y memorias de los protagonistas, incluyendo partes del libro ‘Granadiers’ de Kurt Meyer, o anónimos soldados, junto a los diarios de operaciones de las divisiones y cuerpos involucrados en la lucha. Lo que aporta una visión personalizada de los acontecimientos, por otra parte magníficamente narrados.

La tenacidad alemana admirada por el autor se trasluce a través de todo el texto. Durante la batalla de Falaise entre el 8 y 11 de agosto, nos describe un encuentro entre Kurt Meyer ‘Panzermeyer’ comandante de la 12ª división Panzer SS Hitlerjugend y el general Eberbach, jefe del 5º Ejército Panzer en Urville en estos términos: “Y así tenemos al equivalente a Dempsey o Hodges a menos de 5 km de las tropas enemigas más cercanas en un frente que ya se había colapsado. ¡Cómo va a extrañar que los soldados alemanes tuvieran respeto por tales oficiales!” (pag. 222).

En el capítulo 10 aborda el espinoso tema de los crímenes de guerra cometidos los soldados de estas 2 divisiones. Pero no va más allá de indicar, sin ningún pudor por otro lado, que los aliados cometían los mismos actos asesinatos contra prisioneros de guerra alemanes. Lo cual es algo de agradecer, ya que en la guerra nada es blanco o negro y el tono gris, en todas sus proporciones, es lo predominante.

‘Infierno de Acero’ de Michael Reynolds es un libro imprescindible para cualquier aficionado a la historia militar que no solo quiera una narración detalladle de hechos, sino que busque el análisis de porque, cuando y donde.


La edición:
Es una edición muy completa, con apéndices donde aparecen los organigramas del cuerpo y las divisiones que intervinieron. Además en el epílogo nos describe lo sucedido a los protagonistas del relato tras el final de la guerra. Lo cual, personalmente, siempre me ha parecido un detalle interesante al saciar mi curiosidad sobre lo que ocurrió a aquellas personas de los que leo.

Aunque en los mapas que contiene el libro me faltan los movimientos de tropas, así como su ubicación al final del texto y no en medio de esto, lo que obliga a ir adelante y atrás para ubicar la acción, tan bien detallada por Reynolds. Lo mismo ocurre con aquellas notas que aportan información sobre el contexto del texto y que ayudan a seguir los acontecimientos narrados, que siempre creo que es mejor que estén a pie de página que no en la parte final, dejando allí las referencias bibliográficas, por otro lado muy numerosas. También es cierto que a la hora de maquetas el libro, el tener estos textos y las imágenes entre mezcladas, debe de ser un quebradero de cabeza para el editor.


Aproximación personal:
Podemos admirar el coraje y el tesón que desplegaron las tropas alemanas durante la mayor parte de la 2ª Guerra Mundial, aun sabiendo, mucho de ellos, que la lucha estaba perdida. Podemos admirar la superioridad táctica y operacional desplegada por muchos de sus oficiales, que lucharon en muchas ocasiones en inferioridad numérica. Podemos admirar sus armas, en muchos casos superiores a las de sus adversarios, y que solo pudieron ser superadas cuando sus enemigos desplegaron un número mayor que estas. Incluso en una parte más fetichista podemos admirar sus uniformes (algunos diseñados por Hugo Boss). Pero no podemos, ni debemos olvidar, ni por un solo instante, que los hombres (algunos de ellos aun unos muchachos) del I Cuerpo Panzer SS llevaban escrito en sus cintas de bocamanga el nombre de quien desde sus más tiernos orígenes políticos no ocultó sus intenciones criminales y revanchistas, bajo cuyo poder se extendieron por media Europa leyes raciales con el propósito de humillar, robar y finalmente exterminar a seres humanos solo per el mero hecho de haber nacido, en cuyo nombre los einsatzgruppen ejecutaron a cientos de miles de personas antes de erigir decenas de campos de concentración con el propósito de explotar mano de obra esclava y exterminar así a millones (literalmente) de personas que se le opusiera o que simplemente creyera que eran “parásitos sociales”. Y que por su locura arrastró a su propio país a casi su total destrucción física y a su población al borde de la extinción: millones de alemanes tuvieron que abandonar zonas donde sus familias habían vivido por generaciones. Ese nombre era: Adolf Hitler.
 
No podemos olvidar nunca a qué tipo de ideología, criminal y racista, servían eso soldados y el sufrimiento que causaron a lo largo y ancho de toda Europa. Eran soldados adoctrinados y que había participado en la Rassenkrieg, la “guerra racial” que tan brutalmente se estaba librando en el frente del este y que encontró su ración de extrema violencia en Normandía. Y debemos dar las gracias a aquellos soldados que les vencieron, sobre todo a los que murieron durante aquella titánica y justa lucha, para que el mundo que soñaban los soldados del I Cuerpo Panzer SS nuca llegara a existir.

 LL. C. H.

Puntuación: 4 (sobre 5)
Título: Infierno de acero
Subtítulo: El I Cuerpo Panzer SS en Normandía
Título original: Steel inferno
Autor: Michael Reynolds
Traductor: Antonio Carrasco García
Año: 1997
Editorial: Ediciones Almena (2012)
Páginas: 320
ISBN: 978-84-92714-46-9




Links de interés:
http://www.libreria-almena.com/infiernopagpubli.htm

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