lunes, 25 de febrero de 2013

Generales de Hitler


Conversaciones indiscretas


                – En Le Havre tuve a un tal Kapitän Palmgreen, que estaba al mando de una flotilla. Había obtenido las Hojas de Roble hacia el 15 de junio, pero no fue convocado al cuartel general del Führer hasta mucho después, creo que en agosto. De nuevo, fue uno de los últimos en regresar de  allí. Llegó y recogió sus Hojas de Roble, y vio al Führer en persona. Dijo que allí había ocho personas, y que todos se habían sentado a tomar el té con él durante tres cuartos de hora. El Führer había descrito la situación general en los términos más entusiastas. Les dijo que las nuevas armas estaban casi listas, y que podía ser sólo cuestión de segundos que las cosas empezaran a marchas como ruedas. Todos nos alegramos mucho al oír eso y nos regocijamos por la noticia. Uno siempre está dispuesto a creer.
                – Sí, uno siempre espera contra toda esperanza. Yo aún lo hago. No puedo creer que todo esto acabe en nada.
                – En mi opinión, se trata de jugárselo todo a una sola mano.
                – Lo único que no sé es a qué se lo están jugando todo ahora. Están provocando que el pueblo alemán sea exterminado por completo.
                – Seguramente se están reforzando para una gran apoteosis final del «Crepúsculo de los Dioses».
(Pág. 149-150)

Esta conversación fue grabada en 7 de octubre de 1944 en el campo de oficiales superiores (prisioneros de guerra) de Trent Park (TNA, WO 208/4364). Los interlocutores eran el konteradmiral Hans Uno von Tresckow, captura el 13 de septiembre de 1944 en Le Havre cuando era comandante de fortificaciones navales. Y el generalmajor Detlef Bock von Wülfinger, capturado el 8 de septiembre de 1944 en Lieja como Oberfeldkommandatur.


Durante la 2ª Guerra Mundial el MI19 estuvo realizando secretamente grabaciones de las conversaciones de sus prisioneros de alta graduación que tenía en su poder. No fueron los únicos, ya que se tiene constancia que norteamericanos, soviéticos y alemanes también hicieron lo mismo. Pero estos fueron perfeccionando sus técnicas a lo largo de la guerra llegaron a obtener información muy valiosa, desde tácticas operativas usadas por la Kriegsmarine y la Luftwaffe, así como el análisis político y militar que hacían los oficiales de alta graduación. En 1996 estas transcripciones fueron desclasificadas y han llegado hasta nosotros.

Además de las implicaciones políticas, entre la información recopilada queda claro la implicación y el conocimiento que estos altos oficiales tenían de los execrables crimines que ocurrieron en los oscuros años del III Reich. Demostrando finalmente que aquel mito surgido en la postguerra que la Wehrmacht había quedado al margen de aquella atroz e indiscriminada violencia, era solo eso, un mito. Ya que sin saber que eran escuchados y grabados, aquellos generales confesaron en sus conversaciones su conocimiento real de las matanzas. Un ejemplo de ese conocimiento lo hace general von Choltitz al generalleutnant von Broich alrededor del 11 de marzo de 1945: “Un día después de la caída de Sebastopol – mientras viajaba de regreso a Berlín – (…) El oficial al mando del aeródromo se acercaba a mí cuando oyó disparos. Le pregunté de qué clase de prácticas de tiro de trataba. Me contestó: «Dios mío, se supone que no debo decirlo, pero llevan ya varios días fusilando a judíos»”. En sus memorias Choltitz no mencionó este incidente. Otro ejemplo es la siguiente conversación:
  
                – Dieciocho mil personas fueron ejecutadas en Rostov; cerca de Lublin hay unas sesenta mil personas en fosas comunes.
                – Lo único que se puede decir es que si Alemania es destruida, no será más que justicia cumplida. Es una tragedia que tantos millones de personas decentes sean aniquiladas, y también sus ciudades, por culpa de hombres que llevan una vida de gánsteres… no encuentro otra forma de describirlo. Sencillamente, no puedo tragarlo.
                – En la Alta Silesia, se limitan a masacrar a la gente sistemáticamente. Los gasean en una enorme sala.
                – ¿Cuándo hicieron eso?
                – Hasta la primavera, después dejaron de hacerlo.
                – ¿Quiénes son los responsables?
                – No lo sé. Existe el mayor secreto en torno a esos asuntos.
                – Resulta difícil creer que pueda suceder algo así en el mundo…
(Pág. 292)

Los interlocutores son el el generalleutnant Kittel, comandante de Metz, capturado el 22 de noviembre de 1944 en dicha ciudad y el generalleutnant Schaefer, comandante de la 244ª División de Infantería, capturado el 28 de agosto de 1944 en Marsella. En ella se hace referencia a los asesinatos en Auschwitz, situado en la Alta Silesia polaca y fue grabada el 28 de diciembre de 1944.


La obra:
El ensayo de Sönke Neitzel nos presenta una selección de las conversaciones agrupadas en tres temas ordenados cronológicamente: política estrategia y los distintos grupos de Trent Park, los crímenes de guerra y las reacciones al atentado del 20 de julio de 1944. Además ofrece unas cortas biografías de la mayoría de los altos mandos que aparecen en las transcripciones. En estas además de los puestos y condecoraciones adquiridas, se adjuntan sus evaluaciones personales realizadas tanto por alemanes, como por sus captores  británicos, lo que permite conocer mejor al personaje.

Si durante la 2ª Guerra Mundial este tipo de información permitía a los británicos y americanos tener una idea clara de que pasaba por la mente de los alemanes. Actualmente lo interesante es leer las transcripciones de las conversaciones que tenían en la tranquilidad de una charla informal entre colegas, es conocer de primera mano (y no a través de memorias o diarios) y sin censuras, lo que pensaban los generales que luchaban en esa guerra, y por tanto lo que realmente dijeron los protagonistas de una parte de la historia.

De esta manera nos muestra hasta qué punto eran conocidos las actividades nazis por el alto mando alemán. Así como podemos descubrir la mentalidad de los soldados profesiones que lucharon en una guerra que, en la gran mayoría, sabían perdida: el sentido de horno, el juramente de lealtad al Fürher, así como su grado de identificación con el nacionalsocialismo. Alguno de estos oficiales, incluso indica que era necesaria una derrota total para la erradicación del nacionalsocialismo del pueblo alemán. En este aspecto es interesante comprobar cómo se había extendido entre los alemanes las ideas de los nazis: que la nación era más importante que el individuo, la raza superior, y como el antisemitismo era un sentimiento altamente extendido.


La edición:
Una de las características más interesantes de la obra es la ingente cantidad de datos que demuestra la extensa documentación Sönke Neitzel. A lo largo de las conversaciones hay 743 notas aclaratorias que hacen referencia a otros protocolos, pero en su mayoría completan información sobre los hechos mencionados o a personajes no presentes en Trent Park. Obviamente la lectura de las conversaciones es completamente comprensible sin estas aclaraciones, pero con estas el lector puede tener un contexto mucho más amplio y completo de las mismas. Y como todas las notas se encuentran al final del texto, es necesario (por lo menos yo así lo hice) usar dos marcapáginas para poder seguir ambos textos. Lo ideal hubiera sido poder disponer de esas a pie de página, lo que hubiera permitido una lectura más fluida y completa de los hechos tratados y no tener que ir hasta la otra parte del libro.


Aproximación personal:
Lo más interesante es poder ver la manera de pensar de los oficiales que lucharon bajo la bandera del III Reich. Al final de la primera mitad del siglo XX la Wehrmacht era probablemente uno de los mejores ejércitos del mundo. Herederos de largas tradiciones militares prusianas, el alto estado mayor alemán se remontaban a las derrotas sufridas en Jena y Auerstadt, cuando Gerhard Johann Scharnhorst reformara al ejército prusiano, lo que terminó en “unir al ejército y la nación en un lazo más estrecho” según palabras del propio Scharnhorst. Tras la derrota sufrida en la 1ª Guerra Mundial, el pequeño pero selecto grupo de oficiales profesionales del Reichswehr habían perfeccionado el arte de la guerra y se habían convertido en una de las máquinas bélicas más impresionantes de la historia.

Pero desde 1943 aquellos hombres altivos que una vez tuvieron el mundo en sus manos, solo cosechaban derrota tras derrota. Además estaban involucrados en uno de los regímenes más criminales que ha conocido la humanidad: el nazismo. Estas conversaciones privadas muestran la mentalidad de aquellos soldados, herederos de Gneisenau, Clausewitz o Moltke, en su más absoluta desnudez ya que no sabían que eran grabadas, en la tranquilidad que les otorgaba estar fuera del régimen policial al que habían servido. Algunos seguían siendo nazis fanáticos como Ramcke, otros como von Arnim o Eberbach hablaban claramente en contra de los nazis.

No se puede decir que sea un libro imprescindible para entender este tormentoso episodio de la historia, pero sí es interesante para comprenderlo un poco mejor. Sobre todo ante la posibilidad de leer lo que realmente decían algunos de los protagonistas de la historia de la 2ª Guerra Mundial. Otro motivo es la apabullante documentación que despliega Neitzel en sus notas sobre las conversaciones, con gran cantidad de datos e información adicional que hace las delicias al lector más exigente.

LL.C.H.

Puntuación: 4 (sobre 5)
Título: Los generales de Hitler. Transcripciones de conversaciones secretas: 1942-1945
Título original: Abghört Deutsche Generäle in britischer kriegsgefangenschaft: 1942-1945
Autor: Sönke Neitzel
Traductor: Cristina Pizarro.
Año: 2005
Editorial: Tempus (2008)
Colección: Historia militar.
Páginas: 582
ISBN: 978-84-92567-01-0

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