Guerra total
El trabajo
del historiador (y del aficionado, si se me permite añadirlo) es analizar los
hechos acontecidos en el pasado para su estudio y comprensión de las
generaciones presentes y futuras (como ya había comentado en ‘Berlin 1945.La caída’). Pero también es el de catalogar y cuantificar esos sucesos
que estudia. De esa manera podemos valorar, en retrospectiva y de una manera
ecuánime que acontecimiento tiene mayor importancia que otro. Estadística y
matemáticamente, con números fríos e inhumanos, podemos medir claramente
aspectos logísticos, económicos e incluso militares. La producción armamentística
(la economía y la logística) es la más fácil de especificar y existen muchas
tablas de avión, tanques o barcos construidos. También existen los recuentos de
los soldados movilizados por todas las naciones beligerantes o de los
fallecidos. ¿Pero con qué criterio podemos juzgar uno u otro frente, una
batalla y no otra (en todas se perdieron valiosísimos vidas de seres humanos
irremplazables) y por tanto cuantificar y catalogar los esfuerzos de cada bando
para decantar el resultado a su favor? En su libro Norman Davies nos ofrece un
cálculo interesante en las páginas 47-49 de su libro:
“La
primera preocupación del historiador, por lo tanto, no es ni el potencial ni la
capacidad, sino el despliegue de fuerzas. Es preciso saber qué tropas se
situaron en qué lugar, en que momento, por cuánto tiempo y en qué cantidad. El
análisis del despliegue de fuerzas a pequeña escala explica el desenlace de una
batalla o de una campaña; a gran escala, permite apreciar la forma y el tamaño
de la guerra y la importancia relativa de las partes que la componen. Como guía
– aunque imprecisa – puede utilizarse el número de combatientes y el número de
meses que duró la batalla o campaña. Si, por ejemplo, nos fijamos en la primera
campaña de la guerra, Polonia (1 de septiembre -5 de octubre de 1939), veremos
que 800.000 soldados polacos trataron de contener durante cinco semanas a
1,250.000 alemanes. De ahí obtendríamos 800.000 x 1,25 o un millón de hombres
por meses para los polacos y 1.250.000 x 1,25 o 1,56 millones de hombres por
meses para los alemanes, y un total de 2,56 millones de hombres por mese para
ambos bandos. La campaña de Finlandia de 1939-1940 arroja una cifra de nueve
millones de hombres por meses: 300.000 fineses y 1,2 millones de soviéticos se
enfrentaron durante seis meses entre noviembre de 1939 y marzo de 1940.
(…) por
improvisado que puede parecer, el indicador «despliegue activo de fuerzas»
permite al historiador determinar el peso relativo de las sucesivas campañas y,
a partir de ahí, la dimensión global de las operaciones en su conjunto. Tras
cuantificar la campaña finlandesa, por ejemplo, es fácil desechar de una vez la
afirmación de los soviéticos de que se trató de una especie de escaramuza
fronteriza…”
Campaña: Hombres
por meses (en millones)
Polonia
(1939) 2,56
Finlandia
(1939-1940) 9,00
Escandinavia
(1940) 0,04
Europa
occidental (1940) 9,00
Frente del
este (1941-1945) 406,00
Norte de
África (1941-1943) 5,00
Italia
(1943-1945) 4,40
Frene
occidental (1944-1945) 16,50
Pero estas
cifras no reflejan o no pueden aclararnos otros aspectos intangibles del
conflicto como pueden ser los aspectos políticos y éticos que también están entrelazados
con el resto de sucesos de la 2ª Guerra
Mundial. ¿Realmente fue una lucha entre el Bien (los Aliados) y el Mal (las
fuerzas del Eje)?
Stalin
formaba parte de la Gran Coalición llamada los Aliados, pero el régimen que
dirigía había implantado una red de campos de concentración que nada tenían que
envidiar a los konzentrationslager
(no había equivalentes a los vernichtungslager
o campos de exterminio, como Majdanek o Sobibor, ideados exclusivamente para el
asesinato en masa) de las SS nazis. Y la NKVD dirigida por Lavrenti Beria
utilizaba los mismos métodos que la Gestapo de Reinhard Heydrich para reprimir
a su pueblo y a las naciones conquistadas. El terror desplegado por Stalin
además se extendió más tiempo y las víctimas cuantitativas fueron mucho mayores
que las perpetradas por los secuaces de Hitler y aun así es uno de los tres
grandes que se alzaron con la victoria en 1945.
Si
partimos de la base que entre los Aliados había un asesino en masas igual de
brutal que Hitler: ¿eran estos la fuerza del Bien que venció al Mal que
encarnaban los nazis? Los paladines de la libertad y la democracia se unieron al
enemigo de su enemigo. Churchill fue muy explícito: “Si Hitler invadiera el infierno, me gustaría hacer al menos una
referencia favorable al Diablo en la Cámara de los Comunes”. Hizo algo más
que eso. Antes de que fuera atacada durante la operación Barbarroja la Unión
Soviética invadió (con la complicidad de Hitler) media Polonia (que no devolvió
en 1945), poco después atacó al estado neutral de Finlandia (lo que casi le
lleva a la guerra contra Gran Bretaña y Francia) y se anexionó los tres estados
Bálticos. Por lo que la URSS era un país agresor, al igual que la Alemania de
Hitler. Al finalizar la contienda la NKVD usó muchos campos de concentración alemanes
(Auschwitz y Mauthausen, por ejemplo) para los mismos fines y muchos de los
prisioneros que había sobrevivido al durísimo cautiverio alemán y miles de
esclavos secuestrados de sus hogares acabaron en la red de los campos de Gulag
como el infame Vorkuta, con el pretexto de haberse rendido (un crimen
equivalente a la traición) en el caso de los soldados y por haber estado, en el
caso de los civiles, en contacto con el mundo capitalista y podrían haber sido
influenciados por este.
Tampoco
hay que olvidar la campaña indiscriminada de bombardeo sobre Europa y Alemania
por parte de la RAF y la USAF. La destrucción de la ciudad de Dresde en las
postrimerías de la guerra es el máximo ejemplo de esa barbarie.
La guerra
es gris y espesa como la niebla matinal, que nos impide ver y amortigua el
sonido de lo que rodea, tal vez del grito de los inocentes.
La obra:
El libro está
dividido en seis partes: Interpretación:
un análisis (a modo de introducción) objetivo sobre diversos conceptos
políticos, estadísticos e ideológicos sobre la guerra más devastadora que ha
sufrido Europa en el siglo XX. Guerra:
donde se describen las acciones militares. Política:
con la descripción de las decisiones políticas que dominaron el conflicto. Soldados: donde hace un repaso a temas
tan dispares como la identidad, el alistamiento, las mujeres, los generales, las
armas, la disciplina o los servicios de inteligencia, las bajas o los
prisioneros de guerra. Civiles: nos
describe también lo ocurrido a diversos grupos que estuvieron involucrados en
la conflagración como los niños, los periodistas, los amantes, los presos, los
desposeídos, las mujeres, el clero o los traidores, así como los sucesos que
les afectaron como las matanzas, los bombardeos o la liberación. Retratos nos hace un repaso a la manera
se veía la guerra en aquellos años y como se ha recordado a través de la
historiografía, la literatura o el cine. Y la parte final de Inconclusiones donde cierra su extenso
ensayo, en el que Norman Davies quería poner los “puntos sobre las íes” sobre
algunos aquellos aspectos algo peliagudos
de la guerra en Europa. Como experto en el frente del Este, Davies reivindica
por un lado el mayor peso en la lucha que tuvieron los combates entre alemanes
y soviéticos. Y no nos deja olvidar que el régimen soviético con su infame NKVD
y los campos del Gulag fue tan perverso como la Gestapo y los campos de
concentración de las SS.
El único
inconveniente es que el autor ha querido englobar muchos temas en su ensayo y
en la parte de Soldados y Civiles puede parecer que queda algo superficial.
Sobre todo si uno de los apartados sea de más interés para el lector. Aun así
lo interesante del libro es precisamente la combinación de los factores:
militares, políticos y morales, junto a una visión fugaz de lo que padecieron
tanto soldados, como civiles.
La edición:
El
subtítulo del libro en la edición de Planeta reza: “¿Quién ganó realmente la segunda guerra mundial?”. Esta frase es
engañosa y apócrifa. El subtítulo de la obra en inglés es: “no simple victory” o lo que es lo mismo:
“ninguna victoria sencilla”. Lo cual
es más acorde a la obra de Davies, ya que este, en ningún momento se pregunta
la cuestión de quién ganó la guerra.
Intenta analizar precisamente lo complejo que puede llegar a ser una
victoria en sus aspectos políticos, al desembocar la contienda en el mundo
divido de la Guerra Fría y morales ya que uno de los vencedores: Stalin,
gobernado un régimen tan brutal como el de Hitler y que a la postre duró cuatro
décadas más.
Aproximación personal:
El libro
de Norman Davies es un libro amplio (sus 711 páginas así lo atestiguan) por lo
que permite tocar diversos temas muy interesantes. La ética y la moral es una
parte fundamental y lo primero que hace es desmitificar el lado aliado, dejando
claro que los estados democráticos se asociaron con el diablo al unir esfuerzos
con Stalin, el líder de un estado totalitario y tan monstruoso como Hitler y su
Alemania nazi. Y que esa ambivalencia de ver lo malo en el enemigo y obviar lo
mismo en el aliado ha perdurado en el tiempo: “… la Ley de Crímenes de Guerra
británica (1991) fue elaborada muy cuidadosamente para excluir de su ámbito
acontecimientos como Katyn …” (pág. 37) “… limita su ámbito a crímenes «cometidos
por alemanes o en territorio ocupado por los alemanes».” (pág. 105).
También
quiere demostrar que fue el enfrentamiento en el frente del Este el más
importante (en cifras cuantitativas) para decantar la balanza de la guerra. Ya
que como él mismo indica, la importancia de los acontecimientos siempre será
relativa dependiendo para quien la vea: para los franceses será las campañas
libradas en su país, y al igual sucederá para un serbio, un griego o un polaco.
Pero lo más interesante es que ha englobado en un contexto interrelacionado las
facetas militares y políticas, así como la involucración en la guerra, de una
manera u otra, de millones de civiles europeos, junto con un pequeño repaso a
como se ha visto el conflicto posteriormente a su final.
De esta
manera nos hace ver que la 2ª Guerra Mundial fue una guerra total, usando las palabras
de Joseph Goebbels en su discurso
del 18 de febrero de 1943. Obviamente el hombre ha librado otras muchas
guerras totales, pero esta se puede considerar que llevó este concepto a su
máxima expresión. ¿Pero que encierra el concepto de guerra total? Teóricamente
es cuando una nación moviliza y fuerza hasta el límite todos sus recursos a su
alcance: humanos, militares y civiles, industriales, agrícolas, naturales,
tecnológicos, científicos, materiales y morales con el objetivo de librar un
conflicto. Pero el concepto viene de las categorías de Carl von Clausewitz
sobre la guerra. Curiosamente este abogaba por un concepto filosófico sobre una
guerra absoluta, donde el conflicto estuviera libre de cualquier restricción
política. Precisamente lo contrario de lo que es la 2ª Guerra Mundial, donde todas
las naciones beligerantes tomaron sus decisiones desde un punto de vista y una
motivación política por sus dirigentes, como nos deja claro Davies en su texto.
En este caso Goebbels debería haber citado otro célebre concepto de Clausewitz:
«la guerra es la continuación de la política por otros medios». Sin dejarnos de
olvidar la parte moral y ética de quienes tomaron estas decisiones o de los
regímenes que gobernaban, haciéndonos llegar a la conclusión que realmente
ninguna victoria es sencilla.
LL. C. H.
Puntuación:
5 (sobre 5)
Título: Europa
en guerra. 1939-1945
Título
original: Europe at war 1939-1945: No simple victory
Autor: Norman
Davies
Traductor:
Amador Diéguez
Año: 2006
Editorial: Editorial
Planeta (2008)
Páginas: 711
ISBN: 978-84-08-07940-8
Links de
interés:
http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_total
No conocía este libro, y tampoco al autor (al menos no recuerdo haber leído nada suyo) pero tiene pinta de ser de lo más interesante. Anotado queda...
ResponderEliminarSaludos!!!
Recomendado pues.
EliminarYo lo empecé a leer tras cogerlo un día de la biblioteca y cuando estaba por la mitad, me dirigí a la librería y lo compré. Lo que me parece interesante es la visión militar y política, mezclada con la parte moral. Junto con la visión que hace de soldados y civiles que estuvieron involucrados en la guerra. Un conjunto bastante interesante.
El otro libro (que tengo en la lista de pendientes) de Norman Davies es ‘Varsovia, 1944’ editado por Planeta.
Un saludo